En primer lugar, debemos diferenciar entre lo que se conoce como patente de lo que se considera know how. La patente es un derecho exclusivo que se reconoce al inventor de un producto, uso o procedimiento y que se encuadra dentro del objeto de la Propiedad Industrial. Para poder patentar, es necesario, cumplir con los requisitos exigidos por la ley, es decir, novedad, aplicación industrial y actividad inventiva, pues de lo contrario no se reconocerá como inventor al solicitante y menos gozará de tales derechos durante los 25 años reconocidos en nuestro ordenamiento, tras los cuales el objeto de patente pasa a ser de dominio público.

Por el contrario, el know how, no está regulado como tal en una ley, al contrario que las patentes, aunque se menciona en diversas legislaciones, como por ejemplo, la ley de competencia, el código penal, el ADPIC. El significado de know how o también conocido como “saber hacer”/“savoir fare” viene sentado por la jurisprudencia, como aquel “conocimiento o conjunto de conocimientos técnicos que no son de dominio público y que son necesarios para la fabricación o comercialización de un producto, para la prestación de un servicio o para la organización de una unidad o dependencia empresarial, por lo que procuran a quien los domina una ventaja sobre los competidores que se esfuerza en conservar evitando su divulgación”.

De ello se deduce que cumple con las siguientes características:

1) debe ser un verdadero secreto, entendido como desconocido o de difícil acceso para la mayoría de nuestros competidores,

2) debe otorgar una ventaja competitiva con respecto al resto, es decir, ha de ser verdaderamente útil,

3) debe ser concreto, fácilmente identificable, y valorable económicamente.

Al contrario que las patentes, el know how no se registra, por lo que ese conocimiento permanece secreto hasta que se decida divulgarlo y por tanto, no está sujeto a un periodo de protección de 25 años, puesto que no se registra. Al respecto, lo más aconsejable, es que aquellos que decidan no patentar su producto en la OEPM, y quieran, guardar la información relativa al invento (con el interés de evitar que una vez expirado el plazo que por el contrario tiene la patente pase a dominio público), tomen las medidas suficientes como para que se evite que todos esos conocimientos sean divulgados.

En la práctica, suele ser muy complicado, engorroso y no es frecuente, sobre todo por las facilidades y las ventajas que trae consigo patentar. Entonces, ¿Por qué es aconsejable acudir al registro para patentar? ¿ Qué beneficios reporta a los inventores? .

Las razones principales, entre otras, son:

 1. Como se ha dicho anteriormente, el primero de los motivos podría ser, el reconocimiento durante un periodo de 25 años, al inventor, pues la ley le confiere una serie de derechos exclusivos que permiten su explotación únicamente a él

2. Si por el contrario, se decide no patentar, todo lo relativo al invento se entenderá como know-how, y no le permitirá defender sus derechos frente a terceros que divulgan esos conocimientos, acudiendo en último caso para su defensa a la ley de competencia desleal que en la práctica suele ser complicado y sobre todo en empresas en crecimiento en las que el personal cambia constantemente y la entrada y salida es continua haciendo difícil evitar que estos no accedan a dicha información o tecnología. Es evidente, que no hay ninguna alternativa a las patentes que garantice los derechos del empresario.

3. Las patentes suelen ser un punto clave y fundamental de cara a grandes inversores o business angel que quieran participar y entrar a formar parte de la empresa. Estos inversores normalmente buscan participar en la empresa buscando la exclusividad en el proyecto y que en caso de suceder cualquier infracción, será más fácil defender los derechos sobre el negocio si se han solicitado patentes.

4.Con las invenciones protegidas, el empresario, emprendedor puede acudir directamente a entidades bancarias a buscar financiación para su proyecto.

5. Si además, el empresario quiere exportar sus productos y venderlos en el extranjero, con más razón debe patentar, pues podrá gracias a ello, no solo evita que se copien sus productos/tecnología en países en los que no se han patentado sino por otra parte, evitar que socios, distribuidores, proveedores extranjeros pretendan utilizar esas misma tecnología como consecuencia de las relaciones contractuales siendo indispensable para defenderse de ello el reconocimiento de titularidad de la patente.

6. En España, entidades como la OEPM, el ICEX o CDTI, disponen de ayudas que cubren, en todo o en parte, algunos de los gastos más elevados de una patente, como las traducciones de los documentos a otros idiomas y, en algunos casos, parte de los honorarios de los agentes de Propiedad Industrial o las tasas por extender dichas patentes fuera de España.

 7. El Anteproyecto de Ley de Patentes, que revisa el marco legal de la propiedad industrial en España, regulado por la ley 11/1986 de patentes, reduce en un 50% la tasa de solicitud y búsqueda de patentes para Emprendedores y Pymes.

8. La Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización, mejora la figura del Patent Box estableciendo una reducción del 60% de la cuantía de los ingresos a integrar en la base imponible de su declaración (Impuesto sobre Sociedades o IRPF), cuando estos proceden de la cesión del derecho de uso o de explotación de las patentes.

 9. Las patentes son un indicativo del desarrollo tecnológico de un país, fomentando la innovación. Los países que mas patentan son los que están mas desarrollados en el sector tecnológico como Alemania, China, EE.UU., Japón, entre otros.

10. En resumen, patentar ofrece ventajas competitivas a las empresas, asegurándoles una posición en el mercado. Además, da la posibilidad al inventor ceder o licenciar la patente y permitir a cambio una remuneración, para que terceros con su permiso puedan explotarlo en el mercado ya sea a nivel nacional o internacional. Suponen un acceso a la tecnología mediante la concesión de licencias cruzadas, puede suceder que una empresa esté interesada en tecnología que es propiedad de otros y puede utilizar las patentes de las que es titular su propia empresa para negociar acuerdos de concesión de licencias cruzadas.