Una de las tradiciones holandesas que ha ocasionado problemas con los derechos de autor, ha sido la de las galletas Beschuit met muisjes, famosas por tomarse para la celebrar la llegada de un nuevo miembro en la familia. Se trata de  unas galletas redondas untadas con manteca y espolvoreadas con semillas de anis de color rosa y blanco o celeste y blanco. Si bien no existe manera de saber cómo es que los beschuit met muisjes se originaron, hay varias hipótesis. El beschuit estaba considerado un manjar de ricos, solo para ocasiones especiales. Era un lujo. Un beschuit untado con manteca y azúcar era un verdadero placer que se comía por la celebración del nacimiento. La gente común comía en cambio, pan blanco con azúcar. El beschuit es una especie de rebanada de pan tostado de forma redonda, muy crocante.

Los beschuit met muisjes son típicos en los Países Bajos, originalmente de  Zaanstreek. En algunas partes del pais, más precisamente en Gelderland, Zuid-Holland y Noord-Brabant se untan los beschuit con muisjes y luego una capa de azúcar glaseado. En Holanda son los muisjes de la marca De Ruijter los más conocidos. La base fue establecida en 1860 por Cornelis de Ruijter cuando comenzó con su tienda de pastelería y panadería, luego que aprendiera el oficio de confitero en Utrecht.
Estas galletas se sirven a las visitas cuando ha nacido un bebé. Si es niña serán los muisjes (las semillas tienen como una colita, y por eso se las llaman ratoncitos) color rosa y blanco, y si es un niño, celeste y blanco.

Ya desde la Edad Media era usual tratar a la madre y a su visita con algo rico (kraamvisite, babyshower.. visitante que va a conocer al bebé recién nacido). El nacimiento de un niño se celebraba por todo lo alto y participaba todo el vecindario. Tener un hijo en estas épocas era peligroso. Teniendo en cuenta las condiciones médicas de este tiempo, el riesgo de que la madre y/o el bebé murieran durante el parto eran bastante común. Por eso los nacimientos rápidos y exitosos tenían que ser celebrados.

Rápidamente después del nacimiento venían las visitas. Los niños del vecindario recibían delicias que supuestamente traía consigo el bebé recién nacido. Los niños recibían un suikerbol (bollo de azúcar) o un sandwich con azúcar, llamado kindermanstik.

La base de los muisjes es la combinación de semillas de anís y azúcar. Desde tiempos inmemoriales se recomendaban las semillas de anis y el licor de anis como medios que tenían propiedades medicinales. Así la comdrona (persona de gran importancia en los nacimientos) le recomendaba a la mujer que estaba de parto que comiera anis para mejorar la producción de leche materna. Alrededor del siglo 17 se le daba a la parturienta anisete inmediatamente después del parto.

 En lo referente a los problemas legales que han ocasionado estas famosas galletas, ha derivado a que la justicia de Holandesa diese la razón a Theo Tempels frente a un gran fabricante de bollería que no quería pagarle por su idea. Este productos, conocida más bien como una especia de tostada/biscote, se vende en empaquetado en forma de rulo. Theo Tempels decidió hacer una hendidura en estos biscotes en el borde de la tostada, con el fin de evitar que una vez que se abriese el paquete, las tostadas se rompiesen. Theo acabó patentando su invento, incluso ofreciendo la patente a dos de los grandes fabricantes pero no compraron su idea.
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Años después de la oferta que Theo hizo a las grandes marcas, uno de los fabricantes comenzó a vender en el mercado, la tostada con la famosa patente. Ante ello, Theo consiguió acordar una licencia con los fabricantes para que utilizasen su invento, pero trataron de alegar ante los tribunales que lo que habia patentado no se trataba de un invento y solicitaron la anulación de la patente. Continental Bakeris, quiso enfrentarse a Theo con el objetivo de que el tribunal holandes le diese la razon, pero no fue asi, la demanda interpueta por la empresa de dulces no tuvo exito, según Bakeries “no existe inventiva alguna en hacer una melladura a una tostada redonda; tarde o temprano, se le hubiera ocurrido a cualquiera del ramo“.  Pero lo cierto, es que “la solución para evitar que el biscote se rompa al extraerlo de su envoltorio cilíndrico es lo bastante ingeniosa como para ser calificada de invento, “porque hay en ella elementos nuevos, y además, la patente está en orden”, señaló el fallo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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