En los últimos procedimientos en derecho marcario, se encuentra el de Wallapop (start up de intermediación en la compraventa de productos entre particulares) con la cadena de  deportes, ropa y calzado conocida como Wala. No es el primer caso que ha enfrentado a las dos compañias y en este caso el Juzgado Mercantil nº2 de Barcelona ha dado la razón a Wallapop y a que ésta pueda seguir utilizando su marca en el mercado al no generar  confusión con la cadena de tiendas de deportes.

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Si bien es cierto, el 19 de octubre de 2015, la resolución de la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI), dió parcialmente la razón a Wala frente al registro de la marca Wallapop, pues existía un riesgo de confusión entre ambas enseñas: “son visual y fonéticamente similares” y ambas identifican servicios que, en algunos casos, son parcialmente idénticos y, en otros, similares. En este sentido, señaló que el riesgo de confusión podría llevar al público a “creer que los productos provienen de la misma compañía o de empresas relacionadas económicamente”.

Ahora el juez admite que ambas marcas “comparten elementos comunes”, pero argumenta que “el modelo de negocio, la actividad, la forma de implantación en el mercado y la actividad que llevan a cabo son distintas”. “Sólo de un modo muy limitado se puede afirmar que las entidades son competidoras en el mercado”.

La sentencia recuerda que Wallapop es una aplicación de compraventa de artículos nuevos y de segunda mano entre un usuario y otro, mientras que Wala es la marca de las tiendas propiedad de Unipreus, SL, que venden ropa deportiva, principalmente.

En principio, esto no tendría por qué afectar directamente a los actuales servicios de Wallapop, puesto que su labor es de intermediación y no de venta directa de esos productos. Sin embargo, se abre el debate sobre si un servicio de intermediación puede utilizar una denominación similar al de un servicio de venta directa, cuando coincida el tipo de productos.

En este sentido, según explicaron algunos juristas al periódico EXPANSIÓN: “los servicios de intermediación online necesitan del complemento de venta para que su marca esté completa, no tiene sentido que la normativa de marcas exija especialización (de productos o servicios: zapatos, ordenadores, consultoría, etc.), pero que cuando se quiera proteger la intermediación online se pueda hacer para todo, sin especificar qué tipo de servicios o productos. 

De lo contrario, nos encontraríamos con el absurdo de que, por ejemplo, otra empresa de intermediación como es Airbnb -en este caso de reservas de alojamientos entre particulares-, pudiera sacar un servicio premium y lo denominase The Hilton-bnb.com, para apartamentos de lujo, con la excusa de que como Hilton y su web son servicios de alojamiento hotelero y ellos son una app de intermediación entre usuarios de la plataforma, no hay ninguna similitud de servicios”.

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Aún con ello, la sentencia asegura que la actividad de ambas empresas es “dispar” y que, por tanto, el riesgo de confusión “se diluye”, y añade, en la misma línea, que “resulta poco razonable entender que pueda existir riesgo de confusión entre las actividades de ambas entidades”, con lo que absuelve de la demanda a Wallapop.

Lo que es cierto es que la empresa propietaria de la marca Wala no esta deacuerdo y alegaba que el uso en eslóganes, nombres y signos de los términos Walla, Wallapop, Walla Summer, Walla Santa, Wallasutra, Walla Love o Walla Singles provocaban confusión con la marca Wala de Unipreus, por lo que todo parece que apelarán la sentencia.

Fuente: imagen  imagen2imagen3, EXPANSION, LA VANGUARDIA.