El litigio se remonta a julio de 2009, cuando la empresa alemana solicitó el registro de la marca Victor, a lo que se opusieron los titulares de la marca Victoria, registrada en 1989, argumentando que eran titulares de distintas marcas con esa denominación para ropa, calzado y artículos accesorios.

Calzados Victoria

 

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En su día la EUIPO, denegó el registro a la empresa alemana al concluir que existía riesgo de confusión entre las denominaciones, debido al parecido de los bienes o servicios a los que se pretendía aplicar la marca en cuestión.

Ahora ha sido el TGUE quien ha concluido que la oficina europea estaba en lo cierto al considerar que los signos en conflicto son “muy similares” desde el punto de vista visual, fonético y conceptual.

La comparación de los signos

 La evaluación global del riesgo de confusión debe, en lo que se refiere a la similitud gráfica, fonética o conceptual de los signos en cuestión, se basa en la impresión de conjunto producida por éstos, teniendo en cuenta, en particular, sus elementos distintivos y dominantes elementos. La percepción de las marcas que tiene el consumidor medio de los productos o servicios de que se trate tiene un papel determinante en la apreciación global de dicho riesgo de confusión. En este sentido, el tribunal recordó que el consumidor medio normalmente percibe una marca como un todo y no se involucra en un análisis de sus diversos detalles.

En el presente caso, los signos que deben compararse son la palabra signo solicitado, VICTOR, y el signo figurativo anterior, que consta de un solo elemento de palabra, ‘victoria’, escrito en letras ligeramente estilizado.

– Sobre la similitud visual

La demandante sostiene que, al hacer caso omiso del principio de que una evaluación de la similitud visual de las marcas en conflicto debe basarse en la impresión de conjunto producida por éstos, la Sala de Recurso basó esencialmente su conclusión en el hecho de que los signos en cuestión tenían las seis primeras letras en común, mientras que, según la demandante, la presencia de las letras “i” y “a” en la parte final de la marca anterior produce una impresión visual diferente de la producida por la marca solicitada.

La Sala de Recurso consideró, que los signos en conflicto son muy similares visual, teniendo en cuenta el hecho de que la palabra única de la que la marca solicitada está constituida estaba totalmente incluido en la marca anterior, por lo que tenían seis letras en común, y que el carácter figurativo de la marca anterior se debió exclusivamente a una ligera estilización de las letras del elemento denominativo que componen esa marca.

Las seis letras que el signo solicitado comprende – ‘v’, ‘i’, ‘c’, ‘t’, ‘O’ y ‘r’ – son las mismas que las primeras seis letras de la marca anterior. Al contrario de lo que se argumenta por el solicitante, la presencia de ‘i’ de las letras y la “a” en la parte final de la marca anterior no es suficiente para descartar que la similitud visual, ya que las seis letras comunes a ambas marcas están en el a partir de la marca anterior y por tanto son susceptibles de tener un mayor impacto en el público pertinente, con el resultado de que va a prestar menos atención a las letras “i” y “a” al final.

Además, es evidente a partir de la jurisprudencia que el hecho de que uno de los signos en cuestión esté totalmente incluido en el otro refuerza la similitud visual de los signos.

Por lo tanto, la Sala de Recurso consideró acertadamente que los signos en conflicto son muy similares visualmente.

– Sobre la similitud fonética

La Sala de Recurso de la resolución impugnada, que las marcas en conflicto son fonéticamente similar a un grado medio ya que, aunque tenían las mismas seis primeras letras, la presencia de ‘i’ las letras y «a» al final de la marca anterior introducido una estructura silábica diferente y una pronunciación más tiempo en comparación con la de la marca solicitada.

Esta conclusión procede estimar y no queda desvirtuada por la alegación de la demandante de que las marcas en conflicto dan una impresión fonética diferente que la marca solicitada está constituida por dos sílabas, ‘vic’ y ‘tor’, el segundo de los cuales será subrayado por el público pertinente, mientras que la marca anterior se compone de tres sílabas, ‘víctima’, ‘a’ y ‘ria, con el estrés que se coloca en la tercera sílaba.

Debe tenerse en cuenta que, según la jurisprudencia, el hecho de que el número de sílabas de los signos en cuestión es diferente no es suficiente para descartar cualquier similitud fonética entre los signos, ya que tiene que evaluarse en la base de la impresión de conjunto producida por la pronunciación completa.

En el presente caso, incluso si la estructura silábica de las marcas en conflicto es diferente debido a la presencia de tres sílabas de la marca solicitada y las dos sílabas de la marca anterior, la impresión fonética de conjunto producida por los signos en cuestión es similar, como la Sala de Recurso señaló acertadamente, en la medida en que el principio de la marca anterior, a la que el consumidor presta más atención, y la marca solicitada se pronuncia de la misma manera.

En consecuencia, la Sala de Recurso llegó a la conclusión correcta en la decisión impugnada, que los signos eran fonéticamente similar a un grado medio.

– Sobre la similitud conceptual

En este caso, la Sala de Recurso señaló, que las marcas eran conceptualmente similares, ya que el público interesado percibirá las palabras ‘Victor’ y ‘Victoria’ como versiones femeninas de la misma y el nombre masculino.

El riesgo de confusión

En el presente caso, la Sala de Recurso consideró, que, de conformidad con el principio de interdependencia de los factores que deben tenerse en cuenta, existía un riesgo de confusión en el sentido del artículo 8 (1) (b) del Reglamento nº 207/2009 entre las marcas en conflicto en relación con los productos y servicios designados por la marca solicitada.

La demandante alegó que la falta de similitud entre los productos y servicios, así como entre las marcas en conflicto, evita cualquier riesgo de confusión en el presente caso y, por otra parte, que el carácter distintivo de la marca anterior es muy baja y que el carácter distintivo de apellidos como marcas se reduce significativamente si se utilizan para la moda y la ropa.

Hay que señalar a este respecto, al igual que la Sala de Recurso, que, en el presente caso, teniendo en cuenta el principio de la interdependencia de los factores, existe una probabilidad de confusión entre las marcas en conflicto, ya que el público pertinente pueda creer que los productos y servicios proceden de la misma empresa o empresas vinculadas económicamente en la medida en que los bienes y servicios en cuestión son en parte idénticos y en parte similares y, por otra parte, los signos en conflicto son visual, fonética y conceptualmente similares.

También hay que señalar que es común en el sector de la confección de la misma marca que debe configurarse de varias maneras según el tipo de productos que designe. También es común que una misma empresa de confección utilice marcas (signos que se derivan de una marca principal y que comparten con ella un elemento dominante común), con el fin de distinguir sus diferentes líneas de una de la otra (la de las mujeres, hombres, jóvenes) . En tales circunstancias, el público pertinente pueda considerar que los productos de ropa designados por las marcas en conflicto como pertenecientes a dos gamas de productos distintos, pero procedentes, no obstante, de la misma empresa. Así, el público interesado tendrá derecho a creer, en este caso, que la marca solicitada incluye los productos de la colección o colección de los deportes de los hombres, o servicios relacionados con dichos productos, que proceden de la misma empresa como que el marketing de los productos objeto de la marca anterior.

Por otra parte, en cuanto a la coexistencia de la marca anterior con otras marcas compuestas por o que contengan el nombre de Victoria, basta con señalar que, aunque la posibilidad no puede descartarse que, en ciertos casos, la coexistencia de marcas anteriores en el mercado pueda eliminar o reducir el riesgo de confusión entre dos marcas en conflicto, en el procedimiento ante la EUIPO en relación con los motivos de denegación relativos, el solicitante de la marca comercial de la UE debe, no obstante haber debidamente demostrado que dicha coexistencia se basa en la ausencia de un riesgo de confusión en el parte del público pertinente entre las marcas anteriores sobre que base y la marca anterior en la que se basa la oposición, y, por otra parte, las marcas anteriores invocadas por el solicitante de la marca y las marcas en conflicto debe ser idéntico.

 En consecuencia para el tribunal, las alegaciones del demandante en el sentido de que no hay riesgo de confusión entre las marcas en conflicto debido a la débil carácter distintivo de la marca anterior no puede ser aceptada.

Aun así cabe recordar que contra las resoluciones del TGUE se puede interponer recurso de casación ante el Tribunal de Justicia de la UE, en un plazo de dos meses desde la resolución.

 

Fuente: imagen, periódico EXPANSIÓN, imagen,